Un menor que asesina, hiere, viola o mata, sigue siendo un menor, pero tambien es un delincuente.

Un criminal con impunidad declarada por ley, que puede hacer lo que le plazca con las personas honestas y trabajadores de nuestra querida patria. Un menor de edad puede comentar el delito mas aberrante que se les pueda ocurrir y mas temprano que tarde – por no hablar de horas – nuestro sistema jurídico lo devuelve a la calle a seguir torturando a nuestro pueblo.

No podemos culpar ni al Poder Judicial ni al Poder Ejecutivo ya que estos aplican la ley y administran instituciones. El único poder responsable es quien sanciona leyes por ende los representantes del pueblo y las Provincias (diputados y Senadores).

Es por ello un nuevo régimen donde la imputabilidad penal comienza a los 13 años representará el alejamiento de menores delincuentes de las calles significando un gran paso en la lucha contra la impunidad. Recordemos, hoy una menor mata, viola o roba no tiene condena mientras que las familias cosechan victimas sin justicia.

Un nuevo régimen penal juvenil significa un proceso de reinserción temporal que aleja al “menor delincuente” de la sociedad para que este que genere daño y pegue por sus crimines bajo un sistema especial – por su minoridad-.

La Argentina es el único país del continente que no se replanteo seriamente este tema como una problemática seria y mantiene hasta hoy la responsabilidad penal en 16 años.

En mi opinión la educación y la enseñanza de los valores humanos son la base de la persona, pero eso no significa que un adolescente de 13 o 14 años ignore que matar o robar está mal.

Por lo tanto, criminales menores y/o mayores no pueden estar al lado de la gente honesta porque si no estaríamos hablando de una sociedad injusta.